ALMA MELEGUERA
Agarra una silla, acomòdate en angulo perfecto con
llena tus ojos , oidos y jeta de tierra mala,
y entenderàs por què el olor
-para otros desagradable- del aceite vivi
te transporta a sensuales recuerdos.
Pasos de baile ejecutados del lavaplatos a la hornilla,
tras la cortina de vapor que desprende la olla de arroz;
patacones, carnecita desmechada,
¡Tu vas a volaaar,
tu vas a volar!
Tropicana,
La reina,
el hijo de una fulana
y su correspondiente fauna.
los conductores del servicio publico,
el "aguantalo",
la llamadita al aire,
el equipo de sonido al maximo, -Feed back-;
Telefono que atestigua
cuando toca explicar por què se quemò el arroz,
de espalda a la nueva ola,
abraza el trapero como lo haría
con Miguel Morales
y su indecencia nasal.
Caledonius 77
HUMO NEGRO
Me gusta el fluir del humo,
danzando desde los rincones ocultos de mis pulmones,
hasta lograrse en una idea,
ascendente fuente de temores latentes.
Al menos cuento con una causa precisa para morir,
para vivir a diario se camina;
lo añorado se encuentra en un cajón atestado de incertidumbre
del cual tengo las llaves;
mas allá del deseo,
fueron dias sin desear mirarte.
Me gusta respirar la mixtura traviesa de las noches en este lugar,
perdido el brillo de los ojos en el autómata parapadear de un flash,
me gustan las miradas reptantes que buscan aprobación;
en cada una habito.
Libera tu sed,
fluye en mi la aurora,
no obvies más el perfume de su cuello,
devoralo en silencio, sin mediar palabras;
para contemplarte con caricias penetrantes a ojo suelto,
besos furtivos diluidos en el entresueño,
lentamente se ausentan las putas tristes de García Márquez.
Caledonius 77
BATI - CHICA
Dibujando con seguridad,
sobre un ajado trozo de papel,
el suelo se aleja conforme rayo un nuevo par de alas,
un beso en tu morena frente
y ahora esperar;
esperar a que del vientre entumecido
de algun murcielago extraviado re-aparezca tu rostro.
A un lado de la via, confundiendo zuelas y asfalto,
enmochilando preservativos para merendar,
se agota mi sudor hasta hacerse necesario,
la respiracion atiborrada de silencio
se esconde a la vista,
y desde lo alto consigo mirarme allí sentado.
Caledonius 77
YOVIGENTE
Si; eran gentes nutriendo la tradición oral,
eran gentes sentadas en los sucios peldaños de cualquier
esquina adoquinada, al estilo de Salurtriano y su puercos,
el viejo que masticaba la calilla de la media mañana
recordando la habilidad con que sobrevivió a los días
que aunque sumidos en el dolor ,
fueron los mejores.
Ahora sus labios septuagenarios se apretaban en una mueca impotente,
Mientras escupía un caldito tibio y charlado por la comisura opuesta;
sumido entre la pena que rozaba con su fundillo remendado;
en la memoria un solo nombre arrancado de la tierra, del arroz que se perdió
al no poderlo cosechar.
Ausente en el eco de las voces que violaron la madrugada,
recuerda la luna de arriero que al fondo contemplaba
cómo con improperios abofeteaban su existancia,
laceraban a culatazos su cara,
consignaban algunos gramos de
plomo en la panza de sus cuatro reses
y en la cabeza de su hermano.
Caledonius 77
La nena y su malsana costumbre de atiborrar su cabeza con material sintético,
comiendo las migajas que Hansel esparció a lo largo de la senda de la creatividad forzada;
se sienta mirando al infinito,
mientras Simón asesina ratas en el callejon del orinal,
la nena tiene todavía buena cara, su sonrisa se revienta contra las ventanillas
del transporte urbano.
En la calle hace frio , en la calle no existe ni el balance ni la voz sincronizada,
tal vez sea la blancura de su piel y el cabello indio insinuante hasta la cintura,
quien juega a prometer algo mejor, a sucumbir ante la necesidad de
halarla y violentamente arrancarla
de ese extraño mundo que la absorbe cada día,
eso lo dejo tras un translucido cristal reforzado de inmunda utopía;
ahora solo puedo contemplarla en silencio,
arañar con tantas ganas la barrera astral que nos aleja,
capturar su insinuación de risa la próxima vez que surja,
y con paciencia esperar por su felicidad .
Caledonius 77
CON
Avanzaba la noche,
en la esquina de siempre se agrupaban ciertas almas en busca de tu aroma,
tu; ajena a la sensualidad esquivando miradas de somnifera intenciòn
con el mismo acierto radical con que rebanas ideas y te dejas querer en la sombra;
tanto cabalgó la humedad sobre la oscuridad haciendo recuerdos,
que repentinamente te encuentro
entre luces amarillas con la cabeza recostada a mi hombro,
silbando las viejas canciones que no se han perdido en el tiempo.
Tornose tu pelo en vulnerable marea,
urgida de cielo, hamacando algas y peces , cuestionando a la arena.
esperando cambiar, con la certidumbre de la espera;
ahogando azules, grises, pardos... negro, que sucumben bajo el domo.
Luego respiraste profundo,
como si aquel instante se te fuera a escapar pronto
y costara otro duelo y mas nostalgia
rescatar de la selva tus orquideas
para alcanzar la orilla de otro hombro.
Caledonius 77
ILUSTRES COCHEROS
El leon de sión, la analísta de carnes magras,
el piloto de aviación, el miron atento a lo absurdo;
en lo profundo herraduras danzantes armando melodias disociadoras,
el blanco jugando a odiar al oscuro,
desde el trono donde toma la mano de su mujer mulata;
la calle cagada de mentiras segregadas a lo largo y ancho de la ciudad vieja.
Colorados personajes de piel irritada,
con los oídos atentos
y...
....Su creativo guía mas personaje que aquellos,
haciendo de Pedro Claver el defensor de los esclavos,
de Blas de lezo un "Don", ilustre, libertador de seis naciones;
transponiendo nombres de las calles, a dedo indica donde está la plaza pobre
y la herida por donde se desangra la cultura.
Así;
en medio del recorrido light la atenta audiencia hipnotizada,
descubre donde se encuentra,
la escuela de bellas artes...
... y pintura.
Caledonius 77
EL PAPA DE LOS AMORES.
(Recordar antes del alba)
Ayer me cediste tus labios en calidad de préstamo,
tu lengua hábilmente entibiaba la ira de una tarde sin hacer demasiado,
calentaste mi garganta de la mejor manera
en medio de la escena invernal que cobijaba nuestro
cruce furtivo de miradas;
reconozco mi febril preferencia por las formas delgadas,
me apasiona la piel cerca al hueso
que entre el bullicio, el sudor y mi escasa labia
me barnizaba los oídos,
mientras quedé vilmente expuesto.
Y te hiciste marca aguda,
junto a mis tatuajes permanentes,
y burlaste al olvido que trae despertar con menos neuronas,
te marchaste sin conocer los detalles que a piel desnuda se
comentan, te marchaste con el sol a cuestas
con aquella media sonrisa que aclaró la madrugada,
tal vez sea el riesgo;
pero muy dentro sabia que podía no valer
la pena.
Caledonius 77
SOLA SE QUEDA
Aquí si sabemos para que se hizo la cintura,
el horizonte magnético pintado de rumba,
Cartagena de mi alma,
cuando muera quiero mirar fijamente al mar una vez mas,
hasta alcanzar la gloria de tu húmeda tarde,
y así confundirme entre el azul de tus infinitos lunares causales;
tu ahí; en silencio, agitándote por dentro,
si te aburrieras de este carnaval eterno que pasa junto a tus longevas
y bien marcadas caderas,
si sucediera aquello; pasearíamos junto a la esquina sandiegana;
para mostrártela desde otro ángulo,
a veces la ansiedad por nuestro inevitable encuentro
me toma de los tobillos y no hay calle con la que
no desee fundirme para calmar esta sed y
apretarte contra mi pecho a ver si sigues oliendo a
melancolía;
sospecho que tus hombros siempre están
a punto de dislocarse,
cuando te imaginas mestiza con tu traje de noche.
Caledonius 77
VIERNES CON SOBRE PESO
Viernes, la plaza como asiento;
alrededor sonrisas de arco iris y un sobre peso político
que hurga las conciencias aplacadas haciendo la siesta
bajo árboles sin nido,
Las costureras ya no chismean
agujas y puntadas cruzan la tarde en silencio
los sonidos de las mecedoras son murmullos calle afuera
ensartando cuerpos en la acostumbrada confusión dialéctica.
... el circo llega a la ciudad esporádicamente.
Llanto implacable de un Bebé ciego,
con su carita embadurnada de sangre,
con sus ojitos perdidos;
ausencia del color, desesperado grito;
ansiando el delicado contacto
de aquella voz de genero indeterminado,
tacto suave que soba su cabecita y
hace cosquillas en su pancita vacía
variando con dulzura el tono;
quien sacia su hambre y sed,
a quien concede su sonrisa satisfecha,
de quien espera abrigo
quien se convierte en su propia extensión,
en ello confía...
.... instintual olfato,
Boquita a medio abrir,
condicionada a la primera teta que le dio a bien mamar.
Caledonius 77
OCTUBRE 5 DE 2007
El deseo se inspira en la posesión, en completar necesidades
anclando las del otro a las propias,
para comenzar un ciclo interminable de dependencia;
tus creaciones, parecían frases comunes,
pero al encontrar enredada tu sonrisa en mitad de las palabras
todo tuvo sentido entonces.
Sonrisa atrevida;
súbitamente preñaste la noche,
tu voz distante a la delicadeza , recargaba de argumentos
y... mis palabras no salieron,
legando al inmaterial tiempo cualquier responsabilidad;
como si te evaporaras, y dejaras de existir
al momento de no tenerte frente a mí.
Hoy es día para dar la espalda a inocencias fingidas,
a los sugestivos milagros que se arrastran calle arriba,
pues como milagros al fin se convierten luego en misterios;
resignados a su suerte opacados por uno mayor;
en esta noche, desde la húmeda acera;
vi pasar la silueta tu misterio
solo así puedo recordarte ,
como una amplia sonrisa que casi llega a quemar,
un complejo acertijo tan consciente que evita ser resuelto,
por conocer el tibio abismo que se esconde tras la puerta,
además;
las neuronas con tu nombre murieron con el último
trago de cerveza.
Caledonius 77
EL CACORRO DEL SOMBRERO
Juá, Juá, Juá,Juá
ahyyyy, ¡vuela más que el vientoooo!;
entonss, ¡mi sombrero no habla a cuenta de
mi cacorrería sutil!
¡si no soy mas que un arrtisstaa!
aunque mi obra es nula
y cada vez que me río
se me caen los calzones.
Caledonius 77
10 MINUTOS
Para resumir la intensa cercanía de tu
palabra absorta,
para acercarme un poco mas a la inmensidad de tus labios
carne que desde hace varios días he deseado tocar,
morder labrar, sentir, hurgar.
Tu supiste relegar el mundo a otro plano,
te esparciste en mi cambiando la monotonía
de una tarde entre la gente por un cielo cargado de espera, melancólico;
y ese beso se hizo mundo,
y de aquel hicimos uno.
Tu, junto a la playa revelando tus secretos,
sacando a relucir tu niñez,
tus tropezones
tu, dejándome atravesar la barrera hacia tu mundo,
tu, histriónica, loca, perfumada de tu piel,
lacerando mis sentidos,
absorbiendo cada gota de amargura
que he recogido pacientemente a lo largo del camino.
Caledonius 77
FUSION
Te quiero atravesar sin palabras, sin miradas furtivas; instintual,
quien crees ser aparte de la silueta de una muñeca de porcelana descuidada, rayada y sucia,
a donde vas sin tropezar con lo que mereces, dame tres horas para recordarte tu lugar y función.
Caledonius 77
EN INVIERNO LLEGAN....
Karla;
mejillas a tono, forma poco sutil de abordar la adversidad,
llanto en la risa,
tristeza en la mirada, busqueda
resuelta a identificarse con los lotos, tulipanaes o cualquier otro aroma
cautivante y ajeno
jamás mezclado antes con la brisa tibia de sus mañanas
Por novedad quiere perderse,
quiere entregar su natural facilidad para volar
a cambio de un trozo de cielo
que ya no podrá tocar.
Prendida de la soledad,
con un ojo en el silencio y el otro escrutando el horizonte,
al escucharla la veo niña;
la veo carne, ¡vulnerable!,
al mirarla recuerdo a las aves de paso
que con su invierno en la cola
migraron buscando refugio en la
mojana y murieron envenenadas.
Caledonius 77
¿PA' QUÉ TE APARECISTE?
¿Pa´que te apareciste?,
si arrastras la misma fórma parcial de existir,
los mismos ojos de cualquier fugaz tormento callejero,
si en tu voz no siento nada,
nada nuevo.
Caledonius 77
OFF SIDE
Nuevamente fuera de lugar, fotografiando la noche desde el rincón, ¡nunca visto!
reciclando figuras sin aura , certeros fuegos acercanodome a tu recuerdo,
ahora comprendo a gatubela medio alada, medio capaz de elevarse entre los dodos, para terminar luego de bruces con un beso de la tierra estampado en su mejilla.
Sus alas se agitan casi al ritmo de sus caderas,
fieles a su cuerpo ennegrecido,
un ¡Si! dispuesto a todo, macerando su belleza
diluible,
su sonrisa sin aroma, la profunda depresion de sus ojos verdes,
cubiertos del misterio horriblemente inscrito en sus cejas
siempre hermosas.
Caledonius 77