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Logia en silente desarrollo

A GABRIELA

       EL PAPAGAYO

El papagayo verde y amarillo,
el papagayo verde y azafrán,
me dijo «fea» con su habla gangosa
y con su pico que es de Satanás.

Yo no soy fea, que si fuese fea,
fea es mi madre parecida al sol,
fea la luz en que mira mi madre
y feo el viento en que pone su voz,
y fea el agua en que cae su cuerpo
y feo el mundo y Él que lo crió...

El papagayo verde y amarillo,
el papagayo verde y tornasol,
me dijo «fea» porque no ha comido

y el pan con vino se lo llevo yo,
que ya me voy cansando de mirarlo
siempre colgado y siempre tornasol..

 

                                 Gabriela mistral

 

El Canto del papagallo

¿QUÈ DE QUÈ?

 

Curvas descifradas por roces imaginarios,

Esa mirada extraviada, sugestiva a la prosa,

Pretende no saber de su existencia, inocencia fingida,

¿Será capaz algún día de aceptar que sus pasos doblan el tiempo?;

Esculpiendo el aire nadando hacia ciertas travesuras.

 

Sin futuro  programado su agresiva fragancia invade los rincones de la mente,

En medio de este viaje en el que tu hidalga mansedumbre me sabe embarcar;

Anillo, papeles, silencio,

Anillo, papeles, suspiro,

Anillo, papeles, anhelos.

Giro del cuello y cabeza en conjunto inmunes a fragancias ajenas,

Carcelera de feromonas,

Pareja única, rostro de ángel.

Quiero verte vivir,

 Tragarme tus ojos y esa expresión de espera casi inanimada

Que te eleva suavemente.

 

                                                              Caledonius 77

 

LLEGASTE

 

Que pronto llegas augurio de austeridad venidera,

Recolectora de  buenos aires, clima templado, sol complaciente y cafetales,

Empeño de mujer bravía.

Humedad de bar. enterrado entre calles otrora deslumbrantes,

Hoy masa revuelta de cabellos rubios, cenizas y muertos

Donde nunca ha existido la cosa racial,

Respiración a cuotas, sudor intenso, tragando lo mismo,

Lo mas barato y de peor sabor.

 

                                                                     Caledonius 77

 

COMO SE PIERDE UN AMIGO

 

Un amigo se dispersa cuando su memoria alcanza al olvido,

Cuando se diluyen los momentos que sabíamos recordar

Con la misma carcajada,

Cuando al percibir la comunión metafísica en ambos, 

A voluntad en conceptos te transforma.

 

Cuando se oculta extrañar su mirada

Entremezclada por el lenguaje mutuo algún día creado para concurrir;

Un amigo se pierde cuando al uno cambiar el otro se inmuta

O viceversa,

Un amigo se puede perder en forma,

Al fondo aun sonríe;

Por eso nunca se pierde a un amigo.

 

                                                                                       Caledonius 77

 

MISS BABILONIA

 

La noche trajo un saco al hombro,

 Lleno de afro-colombianidad,

No asistió el ministro pero si asistieron pablo, pello, toño, y los demás.

La ciudad ofrece espacios para que el sagrado derecho de opinar aflore,

Ahora re afirmo; la ira, la más intensa ira nace de la condena Social

A continuar atisbando desde el suelo como se distribuye la riqueza en las alturas,

Percibo cuan la más calurosa tarde, los ánimos caldeados de una juventud

Reflejo del "mas allá" de esta ciudad, formando nubarrones que algún día tendrán que caer;

Lo jodido es que la opresión percibida en realidades individuales y colectivas,

Va de la mano con una falta de guía, educación que deja a la deriva hoy 20 o 30 cabezas en calor,

 Mañana transformadas quien sabe que elementos a manos de cualquier astuto mentor,

Que sepa aprovechar la sangre que fluye hacia la garganta y revuelve el "no se qué,

 Sí se pa`donde, pero no se como",

Tan normal como necesario en la cabeza.

 

                                                                                        Caledonius 77

.

Fernandez Madrid

EN SUS ZAPATOS

 

Los zapatos de Pier, tienen las finas formas de sus palabras,

Pueden abrir la noche de cualquier cocktail, sembrando pánico entre la envidia;

Se mantienen lustrosos, encantadores, vivaces.

Conocen el lenguaje intimidante de la altura ausente de deseo.

 

Los Zapatos de esta niña triste saben como perderse en la madrugada entre la

Más absurda soledad,

Siguiendo el camino denso hacia el closet para luego ser olvidados

A cambio de los nuevos zapatos de Pier,

Más imponentes, radiantes, aún mas intimidantes pero igualmente olvidables;

Así conocen su destino los zapatos de Pier.

 

                                                                   Caledonius 77

 

 

RAZON DE VIDA

 

En medio de este mundo aparte la percepción de la ausencia se encarama pierna arriba,

Con los afectos tejiendo el propio destino, negarlos seria borrarse, blasfemar afirmando

Que todo lo que vemos se concreta en realidad,

La memoria siempre presente talla con paciencia de los árboles el rostro.

 

Que bien vendría llegar a conocerse,

Gritar muy de cerca que nos se esta en lo correcto,

Dejar que se rocíe de salvia propia el rostro y el calor de los sonidos,

Tomara vida súbitamente,

¿Dónde están los mentores de esta ciega carrera?

 

                                                                                      Caledonius 77

 

 

VENTICUATRO PALABRAS AL OIDO

 

Contando con lo que solo una palabra alcanza a morder,

El sin sentido de las formas otrora descifrables, sin fin de hechos en lapsos precisos,

Distintos a la frescura de un eructo perfumado en cilantro;

Oscuridad significante, sin nombre, futuro o ansiedades.

 

Imágenes perdiendo definición,

Al tocarlas atraviesas su textura,

Incoherencia vocalizada,

Pea sorda, pea viva, pea que extiende  un día mas la existencia;

Pea fluente, al calor del medio día,

De la brisa la frescura y de tu ausencia todo.

 

Perfumes, confusión, calor colectado en piel;

Al fondo el yo expectante por

Quien a voluntad no aparecerá jamás.

 

                                                                                               Caledonius 77

 

 

OLVIDA

 

Olvida que la vida vino de un lugar específico,

Olvida, que la pena aún queda,

Olvida que el mismo llanto confunde tu tacto,

Olvida que quien te ha visto llorar alcanza a comprender,

Olvida el arrullo, la dulzura, el  alivio,

Olvida la confusión caótica que crea la dicha,

Olvídate de la luna sus necedades al inmiscuirse en asuntos ajenos,

Recuerda sus ausencias,

Recuerda cuidarte en adelante y recuerda que siempre caminarás sola.

 

                                                                             Caledonius 77

 

 

EL BRACITO ´E LOBO

 

Enjuto, cumplidor de su santo deber de divertir al nuevo mundo,

El bracito ´e lobo entre el hampa se confunde,

Conduce su malparida condición entre las tardes asopadas,

Se acomoda frente al volante e inclinándose exageradamente se limpia el sudor.

 

Se suben dos, se baja otro, juega al muertito con su colega un rato, le enerva 

La reclamación de quien le da de comer, vive con la angustia de elaborar

Hoy otro duelo por pasajero ausente,

Parece que goza con su fama de pendenciero

Rebanador de orejas en gozones novembrinos.

 

Quisiera acomodar sus bracitos,

De lobo pollero hasta un tamaño convencional,

 A ver si de una vez alcanzo a imaginarlo

Escrutando sin remordimiento intestinos ajenos con la ayuda de media etiqueta de cerveza y vidrio,

Pero la imagen que enfrento no me ayuda;

De repente saltó escueto un personaje de plaza,

Quien se extiende en verborrea,

Apesta a caballo trajinado y  le falta por perder solo una muela

Se llena de pena ajena y alegremente exclama,

"hay que jodido haber nacido fenómeno, ¿Verdad?".

 

                                                                                                Caledonius 77

Reflexión: Lo anteriormente escrito no es ni le alcanza la fuerza o intención para que sea una Fábula,

Sin embargo pido excusas a la memoria del Sr. Rafael Pombo, porque desde hace varios días, cada vez

 Que lo leo no hago nada mas que acordarme de Rin Rin renacuajo,

No se debido a qué tipo de trauma, trance o jodida asociación, reafirmo; yo, de fabulista... Nada.

¡No lo voy a borrar!

                                   RL

                                                                                             

 

HOLAAA!

 

Hola, como estás, soy Alberto Limonta,

Mi nombre es albero porque..., pues no lo sé bien,

Pero el Limonta si viene de Australia, pues allá por los años 1700

Al abuelo del abuelo de mi abuelo se le dio por mirar pá arriba,

Y se alistó en un barco de pesca;

 Luego en una islita de la que no me acuerdo el nombre,

Los alcanzaron unos piratas y se lo mamaron.

 

Ya con su humanidad destrozada

Se quedó con los piratas -al parecer se amaño-

Quienes se dirigían más hacia el norte,

La travesía tomó varios meses y el viejo

Todas las mañanas se acomodaba de primero en la letrina,

Ajá, ya tu sabes para cagarse de primero en las aguas del lugar al que llegaran,

Para no alargarte el cuento al llegar a un puerto

Lleno de indios así todos mal vestidos;

Se formo un coge coge, porque parece que ya

Habían recibido antes la visita

De una caterva de hijeputas que estaban muy acomodados viviendo entre estos indios,

Eso si ayudándolos a aprender a orar, a vestirse y haciéndolos trabajar para que

No se acostumbraran a estar mamando gallo todo el día,

Así entonces el abuelo del abuelo de mi abuelo

No se podía concentrar en la letrina porque eso era

Plomo pa´ arriba y abajo todo el día hasta que les hundieron el barco,

Le toco salir volando monte arriba eso si

Violando a cuanta india se encontraron por ahí y...

 Bueno así quedé Limonta.

Ahora todo el que quiera me la monta.

 

                                                                        Caledonius 77

 

EL TIEMPO

 

No recuerdo claramente hace cuantos siglos deje de emborracharme,

Pero resulta suficiente el tiempo para afirmar que esa desaforada

Forma de mover el culo, carece de sentido aun cuando sea la única ruta

Que lleve al levante.

 

Si, me se mover;

 No he solicitado cirugía alguna para reafirmarlo,

Como siempre una pluma necia;

Oportuna, afilada, permite acariciar tus formas,

Luchar por atarlas a pesar de su soberbia,

Hacerlas mínimas letras devoradas de paso.

 

Son muchas razones ceñidas al cuerpo,

Untadas de realidad,

 Subyacentes al mundo

Pariendo razones para escribir

Flotan relativas, por momentos irrelevantes,

Sin etiquetas,

Sin nombre.

 

                                                                           Caledonius 77

 

SALTO ASTRAL

MESTIZA

 

Tus ojos se escondieron durante las mas cruentas guerras,

francesas formas, pudor perdido a medio labio,

se enciende mi mejilla izquierda empujada por el suspiro infantil de tus ausencias moldeadas al viento,

aún cuando por tus venas viajan antiguos aromas a queso madurado, vinos y llantos guturales;

el caribe se enrreda entre tus piernas,

gozas como gitana e indomable se exhibe la inmensidad frugal de unas caderas

condenadas a bien parir.

 

Al sugerir tu presencia te elevas a distancias siderales,

te vas sin abrir la puerta,

no es tu espacio el que se reduce,

son nuestras palabras entrelazadas creando un lugar propio,

un recuerdo anexo, apuntalado con la certeza de que nunca

nadie podrá arrancarlo,

otorgandole libertad al viento le permites suspenderte entre sus brazos,

que te lleve hasta donde le alcanze la paciencia,

igual,  ¡tu solo vas a donde quieres!.

 

                                                                                     Caledonius 77

 

 

RAZON DE PESO

 

Mensaje llegado entre sabanas blancas,

transmitido de piel a piel,

sin dudar jamás y olfateando demasiado;

desarrollando al mejor estilo del comején con las propias secreciones infinitas rutas clandestinas alejadas de la luz,

avanzando al antojo del apetito,

a través del mundo que nos parió, 

conscientes de la bofetada desestablilizante que  significa vernos juntos, 

 lo pronto que sentiríamos descubierta e interrumpida nuestra fabulesca comunión,

irremediablemente tarde para el espectador ajeno a besos, a calles

a humo y a amante de buena escuela.

 

Conservando los estilos, ahora el caballo de cochero...

olfatea, escucha, se sacude,  parece que además maneja un sentido extra,

tal vez en reemplazo de su vista condenada a la parcialidad,

galopa guiado por el cercenador sensorial,

al tacto adoquines, cemento, asfalto, tierra, piedras y su propia mierda del día anterior.

 

 

Se han materializado los amores,

ayer vi dos por la calle,

dejaron de ser puramente ectoplasma,

eran amores concretos,

definidos, fluidos al andar, seguros al hablar,

sembrados, recogidos, vueltos a labrar;

amores acaballococherados,

Amores sin salida, de ¡espérame un tanto!

¡aguántate esto¡, ¡finge aquello¡.

en fin, amores sin ángel,

hemisferios muertos,

hembra sedienta de fuego y carne

elevada a su mayor potencia,

creciendo carente de un te quiero dulce,

¡estrategia de buen encantador de serpientes!.

hombre con la lengua anudada a los cordones del zapato izquierdo,

enfriando la ya gélida madrugada.

 

Ayer miré fijamente esos amores,

no pude materializar el mío a ver si luce igual o llega a ser diferente,

ayer quise irrespetar amores,

y pude irrespetarlos hasta hacerlos de maleable cera.

 

                                                                                   Caledonius 77

 

Dr Blanco, Dr Barrios ,Dr Rueda. tres especialistas en enfermarte crónicamente

OZZY OSBORNE

 

Tomó por el cuello al chico del parqueadero, mientras gritaba, ¡donde están Mis Cd`s!;

la confusión en sus ojos, la respiración irregular, la excesiva fuerza

que le permitió levantar aquel guiñapo con un solo brazo, apretando su cuello como bolsa de Papitas

mientras este trataba de liberarse cada vez con menos fuerza, me indicaba que algo no estaba en su lugar;

era una versión costeña del Minotauro.

 

Ella vendía jamones y quesos de clases tan variadas que no recuerdo sino

el aroma que aunque a rancio convertía la boca de aquel que se arriesgara a imaginar texturas y sabores

ocultos en un pequeño océano preciso para paladear el graso bocado

amasado por aquellos dedos que por largos, pálidos

y hábiles parecían los de una pianista hibernante.

 

En este pequeño espacio a ventana cerrada habitan dos figuras,

dos dichas calladas,

dos que se hacen tres al paso del silencio,

signos, muerte, sismos,

nutriendo sus cerebros hábilmente suspiran,

mientras la cabeza del macho se agita hasta graznar,

ella ríe, se incorpora; seca el sudor sobre sus abundantes cejas

de navegante griego para luego levantarse.

 

A puerta cerrada  escapan de los monitos tercermundistas que

hasta la puerta llegan con sus penas encaramadas en una landa,

en el closet una vieja Kena, envuelta en un trapito rasgado pero limpio,

y su traje de bruja medieval en donde esconde el deseo,

anuda una tirilla de seda verde a su cadera ausente,

y se dirige hacia la habitación oscura de aire denso, predecible

y se acuesta junto a el.

 

                                                                                                      Caledonius 77

 

CAMINARON JUNTOS

 

Apareció ruidosa la mañana, con un sol estampado al horizonte, una agonizante nube de

niebla besaba delicadamente los autos, las escasas flores, la calle aún fría y caminaron sin tomarse de la mano,

con un montón de sueños bajo el brazo.

La cabeza a reventar de practicismo, así; con la brisa abriendo camino,

sus pies aunando el paso, recorrieron aceras , tierra, polvo, hierba

hasta llegar a la orilla del río que superaron flotando sobre el agua

agitando las ramas de variados colores que traían en los bolsillos hasta 

ganar la otra orilla.

 

Continuaron rumbo a la tarde y a peso de empanada sembraron calle 

y monte con su energía sideral,

los viajeros  comentan  recordar algo de aquello, nunca con precisión,

a veces sonrisas, a veces ojos esquivos, y un sin fin de dulces sonidos sin

descripción posible animaban la partida;

hasta que la luna se fusionó a sus hombros,

se sentaron más juntos todavía, y aún sin tocarse las manos

 abrazaron sus miradas.

                                                                                                   Caledonius  77

 

OLVIDA

 

Olvida el origen mismo de la vida,

sus inicios envueltos en mitad de un charco

plagado de ganas de ser algo más,

 

olvida que el oxigeno fue creado por bacterias retozantes,

olvida que la tierra era calido refugio,

de un olvido mordaz,

multipresente,

olvida aquello.

 

Ama la dulce voz que improvisaba arrullos,

sin esperar algo mas que un beso,

una sonrisa sin seguro social,

celestial roce que aun trae recuerdos

cuando acaricias mi cabello.

 

Da la espalda al mundo cuando el cansancio te agobie,

pero nunca olvides

Madre, que cada día,

en el silencio de mis desventuras

perdón te pido a ti que lo mereces,

a ti que he faltado,

a ti que solo sabes tener los brazos abiertos,

y esa mirada escrutante,

omnipotente

que desnuda mis entrañas

es a la vez beso, abrazo, y cálido refugio .

 

                                                                        Caledonius 77

                              

AMAZONAS

HECTOR LAVOE

 

Demasiado temprano para beberse el mundo,

en este justo insante pasa rozando

una mano que te ofrece tanto a cambio de tan poco,

los dedos de harry harlow trotan

y Lavoe se vé envidiablemente joven, despidiendo candela

al compás de las maracas;

como agradeciendo estar vivo,

su bacaneria no se extingue,

 tal vez reforzada por su afición a encerrar

a diario los periquitos en la jaula.

 

Está vivo, es el prestley latino, para quienes no lo conocen;

claro, a diferencia de la gringada vivimos su duelo,

no gastamos

noches fantaseando con verlo

en la media luz de una ruidosa esquina buscando pastillas

para extender su letárgica existencia.

 

El solito resucita con cada canción,

atravesando con sabor generaciones,

aniquilando con el empave de la noche,

pa´gozà a lo borincano,

a gozá como hermanos;

Gozón, incisivo, deschavetado;

 ¡Lavoe!.

 

                                                     Caledonius 77

 

DALILA

 

Cabello repleto de flores silvestres,

echada sobre el escaso pasto,

observando al mundo hacerse grande desde la lomita aquella,

sus simulados pechos, su cuerpo en primavera,

pedìa que le cortara una flor.

 

Bajo su traje de eva confesò el irresistible deseo de cortar su cabello,

asì el verdor de aquella sabana,

se confundiò con su nombre.

 

                                                 Caledonius 77

 

TITA

 

Pan viejo, duro y reseco, tus formas me asustan,

tus formas me mojan, la noche huele a sexo,

a hospital y fiesta infantil, tu eres un  hàbil payaso

de risa acartonada afinando las espuelas en medio de la plaza.

 

La noche y tus curvas son lo mismo,

el deseo abundante, tirado por el suelo;

soy un puerco espìn carnivoro,

comiendo carne de puerco espin

y manteniendome erecto durante la transaciòn.

                                           

                                            Caledonius 77

 

PLAZA

 

Tibieza salvada de la tarde que agita al màs quieto personaje,

plaza parlante, adornada con tu plaquita acacorrada y a pesar

de ello te ves muy bièn,

Plaza abrazadora de mi amor

nunca prometes,

siempre te abres de piernas y nos recibes dulcemente sin màscaras

cuan amante obnubilada por los toques más sutiles,

de lunes a lunes extiendes la dicha parcial,

me gusta abrazar tus adoquines y colillas;

extiende tu manto sobre la masa joven repleta de ilusión;

y a quien te explota como concubina,

haciendote ver bella para sus propios fines pero sin darte nada a cambio,

bendicelo, eso se pagará luego.

 

 Algun día, cuando mi cuerpo

deje de ofrecer reflejo a la luz,

caminaré hasta esa  banca

en la soledad de la noche para hacerte compañia.

 

                                                        caledonius 77

 

 

LA MUJER 10

 

No espera por miradas;

besa,

se ama;

espera,

espera  que nunca sea el momento justo

a perderse en pronósticos de ausencias,

no percibe;

siente,

sin formalismo alguno

adora a maquiavelo y con un beso no promete amar.

 

                                                             caledonius 77