A MIS HIJOS AUSENTES
Quien pudiera adivinar que ruta lleva a la soledad
adentrandose hacia la estepa inexplorada,
padeciendo de la cordura más febril
en su nocturnal abrazo siempre extendido
en canje de Gámbito envenenado,
inmensa y fria, mas allá infinitamente esteril.
Un día tome aquel traje,
envestido en redundantes dudas,
estrenando apenas la inmensa capacidad para amar sin motivos,
¡como debe ser!.
y fueron llegando,
uno a uno hasta hacerse dos,
dos sonrisas de miel, dos llantos asesinos,
dos razones para seguir caminando entre lo sin razón,
dos vidas suficientes para abrir el pecho y tragarse al mundo
sin buscar nada a cambio, amistando con el tiempo,
abriendo rincones en todos los espacios,
aun condenando la existencia a la grata contemplacion,
reposando el goce diario en mecedoras
de delgada y reseca paja.
Por ahì anduvieron construyendo frases transpuestas
tropezando , cayendo, enseñandome a ser padre,
pidiendo un trocito de tiempo en donde al toque
de la varita se transforman los juegos en recuerdos.
Ahí están,
con sus manos levantando el dia,
apagando mi amargura
sofocando el llanto
Sus dedos ya no se aferran a mis manos al cruzar la calle,
las calles se llenan de niños con padres maravillosos,
los padres tienen la gracia para
eternizar los dos segundos que pasan rasantes como el más
extenso oasis al borde de un abismo.
Su ausencia cavó un agujero
que se hace cada dia mas profundo,
sus ojos vulnerables me han secado el corazón
el llanto me perturba
tal vez alcance a rebosar aquel agujero
con su olor, su niñéz, su voz siempre en sentido sincero, amplio.
siguen siendo mis niños,
jamas la guerra socavará mi amor;
el mundo algun día los reclamará
de algo servirá los trozos de padre que muy dentro llevan diseminados,
hoy solo puedo amarlos de lejos,
casi puedo tocarlos a traves del cristal.
Caledonius 77
PROMESA
Prometo descansar en las aceras
colgarme de los balcones viejos,
patear a los perros,
arrancar flores y no mirar a los ojos de los que vienen de paso,
prometo esperar a que se derrita el cirio,
no peinar mi cabello de vez en cuando,
respirar profundo entre el verdor de mi sabana,
rebuscar la musica pirateada de Silvio.
Prometo caminar extraviado,
entregar mis dias a la buena estrella que debe estar mamada de seguirme el paso
hasta la otra cara del mundo,
descansar cuando cansado,
bostezar ante comentarios repetitivamente conflictivos,
mirar al sur y al oriente.
Prometo sonreir fingiendo,
prometo ser un hipócrita para el mundo,
prometo seguir buscando la manera de no esforzarme para
verme mejor,
prometo que los dos nunca dejaran de hacerme falta,
que enfrentaría a todo menos a la condición
de dormir nuevamente a la sombra de un amor castrante solo para tenerlos a mi lado
prometo amarlos cada día más,
prometo que algun día me sentaré a su lado con la conviccion de que
les he faltado pero felíz de nunca haberlos abandonado.
Caledonius 77